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Sebastian Aviña

... solo un blog más ...

A la orilla del mar

lunes, octubre 27, 2008

Cierro los ojos, respiro hondo y profundo.
La mente se me seca de ideas por minutos interminables.
No hay idea alguna, tan grande como lo que ahora siento

La brisa me acaricia suavemente, el sol me mira desde la distancia lejana, el mar truena a mis pies, mas de momento a momento, a cada instante, lo unico que escucho es este corazón que late por ti.
Una y otra vez, cada vez mas fuerte, sonoro y estruendoso, no hace mas que recordarme que lo que siento a tu lado es aun mas fuera que la fuerza del mar, acariciandome los pies.

No lo tomes tan en serio.

jueves, octubre 02, 2008

¡Ay!, ya mujer, no lo tomes tan en serio.

Tú sabes bien que cuando estas conmigo, nunca estamos solos.

Siempre estamos tú, y yo. Aquel que siempre piensa, decidido y seguro de sus acciones, que no vacila en decir algo si lo cree necesario y que no hace nada sin pensarlo primero. Pero conmigo vengo también yo. Ese tipo loco y apasionado, que todo lo siente y todo le enloquece, que una palabra tuya basta para llenarlo de celos, y una sonrisa tuya basta para callarlos.

Ya mujer, no te preocupes. Todo esta bien y lo seguirá estando.

Algo que nunca debí de haber hecho. Perdón.

Cabrón.

Que me atormentan mis recuerdos, pero Cabrón.

Que cuando te conocí, estaba en casa de un amigo.
Según esto, estábamos haciendo tarea.
En realidad yo estaba jugando con el perro -molestandolo, sería una palabra mas apropiada-.
Eras delgada, y vestías traje sastre.
Simpática y coqueta con ese pantalonsillo gris pegado a las piernas y esa sonrisa agradable que es tan tuya.

La verdad, no escapo tu belleza de mi mirada. Pero poco me importo.
Mas bellas he visto, mas bellas.

Fue Arturo el imprudente que me provoco.
"Pinche Josué, y yo que pense que eras todo un gañan, a Brenda le pareciste un Patán"
neh
Pues la provocación siguió, y no tuve mas remedio que apostarle a que te conquistaría.

La verdad no quería, ni me importaba. Pero era una apuesta... y por que no, tantas veces lo hice en el pasado, ¿por que no una vez mas?

Te agregue al Messenger para molestarte, comencé descarado y desinteresado a alburearte. No tarde en invitarte a salir. Y naturalmente aceptaste. Yo sabía que no salías conmigo por que te gustara, si no por curiosidad. ¿Realmente era tan patán como me creías?.

Me costo una platica de café, y unas palabras bonitas para convencerte que no lo era. No tardaste mucho en caer.

A decir verdad, ya que habías caído, me pareció oportuno, yo no tenía novia, tu ya estabas ahí, psss bueno, vamos a darle a ver que pasa.

Lo que sucedió fue tan extraño, que jamas pude olvidarlo.

Besarte a tí, era como besar a cualquiera.
Abrazarte, era como abrazar una almohada.
Mirarte, era como observar un vació inmenso y aburrido.
Escucharte hablar era un castigo.
Tomarte, era tan aburrido que prefería mil veces chatear en mi computadora que estar contigo.

Puta madre, te juro que eras tan aburrida, que aun me arrepiento de haber hecho esa estupida apuesta. Fue un castigo estar contigo.

Con el tiempo, pervertí la relación a un jugueteo estupido. Te maltrataba psicologicamente hasta que me cortabas, y luego veía si aun volvías conmigo.

Siempre volvías.

Me cague de la risa el día que fuí a tu casa, ya nefasto de tí, solo para ponerle fin a eso, y despues de regresar a mi departamento me llamaste orgullosa, por que por primera vez habías sido lo suficientemente fuerte como para no caer en la tentación de mis brazos.

Vieja Estúpida.

Pero cabrón, y mas cabrón... Bien dicen que las cosas se regresan, y aquí estoy, perdidamente enamorada de esta mujer, de quien no dejo de pensar, y a quien no puedo mas que desear amar.

Y aquí esta ella, diciendo las palabras incorrectas todo el tiempo, recordándome a mí a cada momento. Solo que esta vez soy yo la vieja estúpida y ella el macho imprudente.

Ahora se lo que es tener miedo.
Entregarte por completo, y pensar que no eres tanto para ella, como lo es para tí.

Cabrón.

Que me atormentan mis recuerdos, pero Cabrón.